- ¡Buenas tardes, ahjusshi! – dice Hyunjae al abrir la puerta de una tintorería en alguna calle de Gangnam.
El sonido de la pequeña campanilla atada a la puerta, anuncia la visita y casi de inmediato, un señor de edad sale de entre una montaña de ropa.
- ¡ah, eres tú! Dame un segundo – le dice aquél anciano mientras plancha un uniforme de escuela. Lo hace con cuidado, como una esposa fervorosa lo haría para sus hijos. Plisa los bordes de la camisa blanca y delicadamente dobla las orillas hasta hacer un cuadrado perfecto. Al fondo, desde una radio que nadie alcanza a ver, suena chilgabsan de Jubyeongseon. El anciano canta a viva voz mientras busca algo entre hileras de percheros llenos de ropa. Al poco tiempo, saca un abrigo bastante grande envuelto en un plástico y se lo entrega a Yoon – Dile a Yoon que no traiga aquí esa cosa de nuevo. Cada vez que la trae, termino con un dolor de espalda.
- De acuerdo.
El señor mira fijamente a Diana y baja la montura de sus gafas para observarla mejor. Sonríe un poco de lado.
- ¿es tu novia?
- Ah… - dice Hyunjae un poco apenado – No… es sólo una amiga
- Mucho gusto, señor – le saluda Diana con una reverencia.
El anciano se ríe dejando entrever una dentadura amarilla pero pronto se ahoga y comienza a toser. Ambos salen del lugar y Hyunjae alza su mano y toman un taxi.
- A apgujeong por favor – le dice Hyunjae y mira su reloj – que sea rápido, no podemos llegar tarde.
- ¿a dónde vamos? – le pregunta Diana
- Ya te darás cuenta.
Hyunjae sonríe y su nariz se arruga un poco, como si ocultara un secreto hermosísimo.
El taxi avanza por una calle no muy grande poco a poco. Algunos árboles comienzan a llenarse de hojas después del invierno, mientras que otros se mantienen desnudos, como si se negaran a despertar. En el taxi suena una canción de Big bang y Hyunjae mueve los dedos contra su pierna tratando de seguir la melodía de la canción.
- Pareces que conoces bien a ese ahjusshi.
- Un poco, cuando era pequeño mi familia vivía cerca de aquí y algunas veces mi madre me mandaba a esa lavandería a recoger algunos vestidos. ¡ah, mira, mira!
Hyunjae señala en la ventana un conjunto de edificios bastante altos y de color blanco.
- Ahí vivía yo en ése entonces
Una llama se enciende en sus ojos como si en cada calle y en cada árbol tuviera un recuerdo hermoso. Después de un rato, el taxista sale a una avenida principal y sigue derecho en dirección a la estación de tren de apgujeong. Gira la izquierda y continúa en la ruta hasta detenerse justo en frente de un gran almacén de Louis Vuitton. Bajan del taxi y esperan el semáforo. Hyunjae mira el reloj con insistencia. Rojo. Verde. Hyunjae sale corriendo y se mete por una pequeña callecilla. De repente, las calles se llenan de bares y pequeños locales con personas caminando apretadas pero tranquilas. A lo lejos, un grupo de gente se reúne en medio de una calle.
- Ya casi es hora – dice Hyunjae agitado.
Se abre paso entre las personas y en el medio, un chico. Tiene una camiseta gris y una chaqueta de cuero negra. Es guapo, tal vez unos veinte años, tiene el cabello negro y unos labios delgados. Está sentado en una pequeña silla de plástico y afina las cuerdas de su guitarra. Mira el reloj y sonríe. Algunas chicas se emocionan y lo filman con sus smartphones. Hyunjae mira el reloj también.
- Es éste chico. Se llama Yoon. Siempre toca aquí a las 4:45 y así lo empezó a llamar la gente.
Diana lo mira. Yoon sonríe a algunas chicas, las cuales gritan emocionadas. De esa manera Yoon luce exactamente como las estrellas pop de la televisión. Diana mira el reloj 4:45 y el chico comienza a cantar. Canta como los ángeles. Más gente se acerca a la calle curiosa. Algunos fans sacan unos carteles decorados de colores. Hyunjae está emocionado. Algunas personas le dejan dinero dentro del estuche de música, toman fotos y siguen la letra de la canción.
- Esta es mi propuesta – dice Hyunjae – lograr que la cafetería se convierta en un lugar donde este tipo de cantantes inéditos pueda tocar libremente…
- Pero eso no es nuevo. Hay muchos lugares así en Seul.
- Por eso te traje aquí ¿se te ocurre algo?
Diana suspira. No se le ocurre nada y la ilusión de las vacaciones en Jeju, se aleja cada vez más.
Las personas comienzan a dispersarse. El chico recoge el dinero y con una sonrisa, se la mete al bolsillo. Limpia un poco el estuche y acomoda la guitarra. Hyunjae le tira el abrigo y él lo toma con un rápido reflejo.
- Si vuelves a llevar esa cosa a la lavandería, se morirá el viejo – le dice Hyunjae
- Cállate – le dice Yoon a Hyunjae divertido – no puedo confiarle eso a nadie más
- ¡lávalo tú mismo!
Yoon se ríe y luego mira a Diana un poco curioso.
- ¿quién eres? – le dice en acento del sur.
- Es una compañera del trabajo – le explica Hyunjae
- Mi nombre es Diana, mucho gusto
- Eres linda – le dice Yoon
- ¿de dónde vienes?
- Colombia
- Te digo algo – le dice Yoon divertido - no confíes en este chico es un completo idiota
- Cállate – le grita Hyunjae.
Yoon prende un cigarrillo, devuelve la silla a un pequeño local de ramyeon y carga su estuche en la espalda. Al poco tiempo comienzan a caminar de nuevo entre las calles de Apgujeong, las cuales, se hacen más estrechas. El cielo se oscurece poco a poco y el tono del sol se hace más fuerte. Algunos rayos, alcanzan a iluminar los cables de luz enredados como telarañas de un extremo a otro de la calle. Hyunjae y Yoon entran a un pequeño bar al fondo del camino. Las paredes están desgastadas, hay poca luz. Una chica con un vestido extravagante sirve los tragos a los escasos clientes del local. Diana se asusta un poco y mira a Hyunjae quien no parece perturbado. Al fondo, en una tarima de madera vieja y mal construida practica una banda. El baterista toma un poco de agua mientras los otros chicos charlan entre ellos. El guitarrista los mira de repente, y reconociéndolos, baja del escenario. Es un chico alto y delgado, de cabello largo y liso, a pesar del lugar, su ropa no parece indicar que le falta dinero.
- ¡Tae Ho! – le saluda Yoon
- ¡Yoon, loco desquiciado! ¿qué haces aquí? – le dice Tae Ho sonriente
- He venido a verlos. No sabía que todavía tocaran aquí, pensé que estarían tocando en tu bar.
- El bar va bien, pero no creo que a los clientes les guste ver a un círculo de gamberros ensayando ahí. ¿y tú? ¿cómo has estado?
- Estoy bien. Sigo tocando cerca de aquí. ¿ya conocías a Hyunjae?
Tae Ho cae en cuenta de los invitados y trata de distinguirlos en medio de la oscuridad.
- Soy Hyunjae y ella es mi amiga Diana.
- ¿qué los trae por aquí?
- Quería discutir con ustedes una propuesta, pero antes que nada, me gustaría verlos tocar.
- Vas directo al grano… me gusta ¡oigan chicos, preparen todo! Vamos a volver a tocar.
Tae Ho sube al escenario y se pasa la correa de la guitarra por el hombro. Los otros chicos vuelven a sus posiciones. La batería da el tiempo, y pronto, el sonido envuelve toda la sala. La banda se acopla muy bien aunque parece lo contrario. Yoon sube al escenario y comienza a cantar. De repente, Diana olvida donde se encuentra y su cuerpo comienza a moverse al ritmo de la música.
- ¿te gusta? – le pregunta Hyunjae
- ¡es muy buena! No entiendo por qué no son famosos
- Pronto lo serán, seguro. Hace mucho tiempo Yoon me habló de sus amigos pero no había tenido tiempo para venir a verlos. Lo siento, creo que te usé como excusa para venir.
- ¡qué dices! ¡si esto es maravilloso!
- ¿y qué piensas? ¿te gustaría apoyar mi idea?
- ¡claro que sí! Pero… es una lástima que no estén los otros chicos. No es que podamos tomar las decisiones entre nosotros dos.
Hyunjae sonríe.
- Es cierto. Pero de hecho… voy a decirte la verdad. Nunca los llamé.
Diana lo mira extrañada. Hyunjae oculta sus manos en los bolsillos y la mira tímido.
- Suena patético pero quise crear esta excusa para conocerte más. Perdóname.
Se queda muda. No sabe qué responder.
- Aún tengo un lugar que mostrarte – continúa Hyunjae – si te sientes mal, te acompañaré a tu casa pero si quieres darme una oportunidad… ¿irías conmigo?
Diana lo mira de reojo. Hyunjae parece apenado aunque no pueda distinguir bien sus expresiones en medio de la oscuridad. Su primer impulso es rechazar la invitación ¿pero por qué habría de hacerlo? Ya es una mujer libre y no puede quedarse toda la vida haciéndole luto a un imbécil. Hyunjae es simpático y trabajador y, aparte de su nuevo look, a lo mejor podría darle algunas sorpresas.
- ¿no recuerdas que tu amigo me dijo que tuviera cuidado contigo? – le dice Diana. Hyunjae se ríe un poco.
- ¿eso quiere decir que te irás a casa?
- Eso quiere decir que quiero comprobar sus palabras.
Hyunjae sonríe esperanzado. Se pasa la mano por la cabeza y mueve el cuello de su camisa para airearse un poco.
- Hace calor ¿no? ¿quieres salir un rato?
- Claro.
Hyunjae le dice algo a la camarera, ella asiente, Hyunjae se siente aliviado, se acerca a la tarima y se despide de la banda prometiéndoles que regresará y les deja una tarjeta de le empresa. Vuelve con Diana y ambos salen de aquél lugar parecido al agujero de Alicia en el País de las Maravillas. ¿A dónde la llevarás sombrero loco?
Arroyo cheonggyecheon. Diana observa maravillada la cascada de agua fuertemente iluminada por luces azules. Parejas que se aman, familias que se reúnen, personas que descansan en sus orillas. A lo lejos se puede ver la estatua de una gran caracola de mar rosada iluminada por dentro con luces amarillas. Arriba de la cascada, grandes chorros de agua salen disparadas por numerosas fuentes. Todo el ambiente parece mágico. Diana mira extasiada el efecto del agua azul causado por las luces y las personas saltando alegremente entre los pedazos de roca en medio del río.
- ¿habías venido aquí antes?
- No, nunca. Es hermoso
Hyunjae sonríe complacido.
- Ya anochece. ¿dejamos de trabajar?
Diana le sonríe.
- Claro.
- Bueno, siéntate donde quieras. Iré a traer algo de comer ¿quieres algo en especial?
- Lo que quieras está bien.
Hyunjae sale corriendo de nuevo hacia la avenida principal. Diana respira aliviada. Todo en ese lugar da la impresión de ser más puro, más limpio, como la sensación de estar junto a Hyunjae. Al mirar el agua correr intermitente hacia alguna parte, siente como su cuerpo se transporta de inmediato hacia aquella azotea iluminada levemente por las farolitas amarillas. En el borde, una figura de espaldas y su cabello se mece levemente por la brisa fría de principios de primavera. Los recuerdos fraccionados parecen asaltarla para abandonarla de repente. Vuelve a mirar el río correr. ¡Qué tan distintos son estos dos hombres! Woo Jin parece ser como el viento de otoño. Frío e impredecible. Y Hyunjae como aquél río, siempre conservando su cauce y yendo rápido hacia el futuro.
Hyunjae vuelve al poco tiempo con una bolsa llena de víveres, la abre y la mira con atención.
- ¿quieres comerte el postre primero o prefieres el plato fuerte?
- ¿Te parece: postre, plato fuerte, postre?
Hyunjae se ríe.
- Claro, esa también puede ser una opción. Entonces… - saca del interior un gran paquete de helado. Lo destapa, es de color azul y tiene dos palillos a lado y lado. Hyunjae los separa a la perfección y le entrega la mitad a Diana y la otra la conserva él – cuando era pequeño venía aquí con mi padre en verano y solía comprarme este helado, pero cuando lo partía siempre quedaba un gran pedazo de un lado y un pedazo pequeño en el otro. Cuando eso pasaba siempre me decía: “cuando tengas a alguien especial, cómprale éste helado, si se parte perfectamente es una señal predestinada”. ¿no te parece curioso que ésta vez se haya partido perfectamente?
- Más bien me suena a que compraste muchos helados y practicaste mucho para lograrlo.
Hyunjae se ríe y sus ojos de repente resplandecieron de energía como si fueran iluminados por la llama de una vela.
- Siempre pierdo contigo. Pero estando aquí, los dos, sentados en este lugar, de alguna manera, me siento bendecido.
Diana lo mira por un instante. Su corazón se arruga un poco. A pesar de que quiere darse una nueva oportunidad, confiar de nuevo en alguien, no será fácil. En ese momento, suena su celular.
- ¿aló?
- ¿es éste el número de la señorita Diana?
- Claro. ¿con quién hablo?
- Soy el chico de la moto. A quien le entregaste la tarjeta el otro día.
- ¡ah, si! ¡lo recuerdo! ¿se ha decidido a aceptar mi agradecimiento?
- Claro. ¿tienes tiempo ahora? Verá… voy a salir de viaje mañana por la mañana. Si está bien, la esperaré en el Juan Valdez en Dongdaemun dentro de… media hora.
- Uhm… creo que…
Pero el chico cuelga. Diana regresa la llamada pero suena ocupada.
- ¿qué hago? – dice preocupada
- ¿qué pasó?
- El día que nos reunimos en Sinsadong, un chico casi roba mi cartera pero un extraño motociclista me ayudó. Le di mi tarjeta para reunirnos en el futuro y agradecerle por su ayuda y acaba de llamarme
- ¿qué le dijiste?
- No pude decirle nada. Sólo me dijo que nos reuniéramos en media hora en dongdaemun y colgó. Parece que tiene su teléfono ocupado.
- ¿quieres que te acompañe? Es peligroso si vas sola a conocer a alguien desconocido por primera vez.
- No, está bien. No parece una mala persona y estaremos en un lugar lleno de gente. Es sólo que no quiero dejarte tirado.
- Estoy bien. Podemos vernos otro día. Pasamos juntos muchas horas y poder agradecerle a esa persona, es más importante para ti.
- Gracias por entenderme
- Sólo déjame llevarte hasta allí.
- Está bien. Gracias.
Ambos salen de allí rumbo a Dongdaemun. En el taxi, el aire tibio juega con sus cabellos y el paisaje de la noche parece estremecerse. Diana apoya su brazo en el filo de la ventanilla y observa pasar rápidamente las hileras de casas como sombras ligeras. Ambos se mantienen en un silencio cómodo. Hyunjae mira distraídamente algo en su celular y el taxista maneja como si no llevara pasajeros. Sin embargo, no es una situación tensa. Diana respira toda la calma del ambiente. Cierra los ojos y trata de imaginarse el rostro de aquél motociclista a partir de su voz, pero le resulta imposible. Pronto se da por vencida, y continúa mirando el paisaje que toma extrañas figuras en la noche. El taxi se detiene en frente del Juan Valdez.
- ¿segura que estarás bien? Llámame si necesitas algo
- Estaré bien, no te preocupes.
- ¿cómo te sientes?
- Un poco curiosa. No puedo imaginarme cómo será.
NOTAS DE LA AUTORA: Para el personaje de Yoon elegí al cantante de Cn Blue Yoon Hwa



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