sábado, 31 de mayo de 2014
CITA EN EL GRAN HYATT
Una hermosa mujer de unos cuarenta años contempla distraída el paisaje de Seúl. Lleva un vestido negro de encajes. Su cabello negro y ondulado está perfectamente cuidado y tirado hacia un lado cayéndole en cascada sobre sus hombros. Sus lujosas joyas brillan bajo las luces amarillas y rojas del bar de un reconocido hotel de Seul. Esta sola. Una botella de vino es su única compañía. No es justo para una mujer como ella. Al fondo suena una música suave.
- Ha bebido mucho hoy – le digo Ella se asusta un poco pero sonríe al verme.
- Un poco. Siéntate – me dice mientras señala el asiento de enfrente.
Hago una pequeña reverencia y corro la silla.
- ¿has esperado mucho?
- No te preocupes. Antes de vernos quería estar un poco sola
- La soledad no te sienta bien. Te ves más atractiva cuando eres la sociable Jo Soo Jin.
Ella se ríe divertida y unas arruguitas se le forman a lado y lado de los ojos.
- ¿por qué me dices esas cosas? Haces que me avergüence.
Detallo su copa vacía, tomo la botella de vino sobre la mesa y la lleno. Ella mira a su alrededor. Nadie parece estar observándola. Seguramente, a ojos de otros, no soy más que su hijo. Un hijo… No lo dice, pero sé cuánto lo desea. En su mirada fuerte aún puedes notarle ese reflejo. Tal vez sienta que es demasiado tarde y se contenta con aquella dulce farsa. Ella me mira casi maternal. Si, tal vez ella sabe que entiendo sus sentimientos. Pero… ¿acaso importa? Ella sólo quiere ser feliz y ése es mi trabajo.
- ¿pasa algo? – le pregunto
- No es nada. Es sólo que… tal vez estoy un poco cansada. Pero me alegra verte hoy. Cada vez que te veo estás un poco más guapo y eso me revitaliza.
- Por favor, no me diga esas cosas. Soy yo, el que tal vez esté robándole un poco de su belleza
Ella sonríe de nuevo, toma un sorbo de su vino e hincando los codos sobre la mesa, apoya su cabeza en una de sus manos y me contempla como se contemplan a las obras de arte en las galerías. ¡si aún viviera mi madre, cuán parecida hubiera sido a ella!
- ¿ya tienes novia? – me pregunta Soo Jin sin apartarme la mirada
- ¿por qué la pregunta? Si le contesto que sí, ¿estaría celosa?
- ¡hablo en serio!
Pero antes de que pudiera responderle, un mesero se acerca a la mesa.
- Presidenta Jo, ¿desea usted ordenar algo más?
- No, gracias. Creo que aún tengo suficiente vino
- ¿su hijo desea ordenar algo?
Sonrío divertido.
- Un Whisky a las rocas por favor
El chico hace una reverencia y se aleja de la mesa. Soo jin ser ríe ante tal ocurrencia, pero no me aparta la mirada. Sé que busca respuestas y sé que estoy atrapado, por más que quiera, no puedo escapar de aquél interrogatorio.
- No tengo – concluyo
- ¡Es una lástima! - ¿le gustaría ser la mía?
Soo Jin se ríe de nuevo y oculta su sonrisa con las manos.
- ¿yo? ¡qué va! Ya estoy demasiado vieja. Pero es curioso… nunca he visto indicios de que salgas con alguna.
- No me interesa mucho.
- Será que…
- No me malinterprete. Es sólo que… todavía no me gusta nadie.
- Ahora que lo pienso, hace un año nos conocemos y sabes tantas cosas sobre mí que de sólo pensarlo me da hasta miedo mirarte a los ojos. Siempre me has escuchado atentamente. Nunca te has quejado. Sin embargo, no sé nada sobre ti.
- No creo que haya algo interesante sobre mí que le pueda contar. Como ve, aún soy joven. Hago lo que los demás hacen estudiar, salir, comer, divertirme.
- Ésta vida que llevas ¿crees que es normal?
Me siento alterado. Por supuesto que no es normal, pero no quiero involucrarme con el mundo exterior. Quiero hacerlo todo solo. Quiero estar solo. Es lo mejor para todos. El mesero llega y pone el vaso de whisky sobre la mesa. Soo Jin se da cuenta y decide ser más prudente.
- Lo siento. No era mi intención juzgarte. Es tú vida, puedes hacer lo que quieras. Aunque… el otro día fui al hospital y vi que salías del consultorio del doctor Jang.
Mi corazón se detiene un segundo. La miro fijamente. No, ella no puede saberlo. Es imposible. Aprieto el vaso de whisky con fuerza para liberar el estrés.
- Quería saludarte pero pensé que no era el momento adecuado. Verás… el doctor Jang es un viejo amigo mío, le pregunté sobre ti pero no me dijo nada al respecto. Siento mucho decirte esto de repente, sólo estaba un poco preocupada por ti eso es todo.
- No lo sientas. No has hecho nada malo – le digo tratando de sonar descomplicado – es sólo que últimamente estoy sufriendo de migrañas muy fuertes. Además, ya estas preocupada por suficientes cosas, lamento ser una carga más para ti.
Agarro con delicadeza la mano de Soo Jin y la acaricio para calmarla. Ella no me quita los ojos de encima y yo empiezo a sentirme nervioso. Son pocas las personas que logran alterar mis emociones, tal vez sea por el parecido que tiene con mi madre.
- Tus ojos… tus ojos son demasiado oscuros, demasiado fríos. – me dice Soo Jin - No sé qué te ha pasado que te obligó a entrar en esta vida. Pero no dejes que todos esos sentimientos que tienes guardados terminen de encerrar esa hermosa alma que tienes dentro.
- No sé por qué me está diciendo todas estas cosas, pero sé a lo que se refiere. Tendré cuidado.
Ella sonríe. Mi corazón se arruga. Soo Jin es la fiel doppleganger de mi madre. Agarro la botella y le sirvo más vino. La entretengo, como siempre. A Soo Jin le gusta el arte, la vida de los famosos y las historias curiosas de los periódicos como un ataque de pájaros en un aviario de estados unidos o una anciana capaz de nadar en el frío mar del antártico. Por esa razón, siempre leo el periódico y si encuentro noticias interesantes, la llamo y le leo alguna. Para Soo Jin ese tipo de cosas es un respiro dentro de la agitada vida de la compañía y seguimos hablando de aquellas noticias irrelevantes de ancianas, famosos y arte. Hasta que Soo jin, ya colorada por el alcohol, revisa su celular y recoge su bolsa.
- Es tarde. ¿te importa si me voy primero? Me gustaría descansar.
- Siento haberla agotado
- ¡qué dices! Eres como una brisa fresca para mí. Dile al viejo Chang Woo que me organice otra cita contigo el próximo mes.
- Como usted ordene.
Soo jin da unos cuantos pasos, se detiene y regresa. Abre su bolso Channel, saca una pequeña cajita envuelta en papel regalo y la deja sobre la mesa.
- ¿qué es esto? – le pregunto sorprendido – ya sabes que…
- No es para ti – me interrumpe – regálaselo a la chica que elijas.
- No puedo aceptar esto
- Ya te dije que no es para ti. Se lo doy a tu futura novia. Haz de cuenta que sólo eres un mensajero. Hasta una próxima vez.
Soo jin sale caminando con una exquisita elegancia. Observo la pequeña cajita con un lazo azul puesta sobre la mesa. ¿una novia? Hace mucho que ha descartado esa idea. No soy alguien que merezca una, sería demasiado difícil para mí. Demasiado agotador. De nuevo la imagen de la vecina viene a mi mente. Aquella chica guapa de cabello castaño y ojos color chocolate. Me pregunto qué estará haciendo ahora. ¿Estará durmiendo? ¿Sus pies estarán bien? Entro en sí. ¿de dónde nace aquella repentina y absurda curiosidad por alguien que he visto unas cuantas veces?. Una vieja frase viene a mi mente: “El primer amor es una pequeña locura y una gran curiosidad”. ¡Qué absurdo! Y agarro el pequeño regalo dándole vueltas y vueltas sobre mi mano. Cojo el celular y marco un número.
- ¿si? – responde Soo Jin en la otra línea
- El regalo que me diste… creo que si tengo a quién dárselo después de todo.
NOTAS DE LA AUTORA: Para el personaje de Soo Jin tenemos a la actriz Park Hae Min.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario